Recuerdo tu voz, gritando en lugar de susurrando,
todavía me pregunto el porqué de tu rencor, de tus malas palabras
quizá maté algún sentimiento y no pude luego resucitarlo..
Algunas canciones me recuerdan a tí, pero ya no lloro. Ya no me sale, no puedo hacerlo.
A veces pienso que simplemente soy una carga para tí
que la responsabilidad de quererme te va demasiado grande
que no quieres compartir tu vida conmigo, ni la mia contigo...
Si es así, solo tienes que decirlo y me alejaré, rápido, sin dejar huella, de tu camino.
A veces intento pensar fríamente, recapacitar, cojo el teléfono y marco tu número,
pero pienso que no tengo que hacerlo, que todo lo que tuve que decir lo dije,
lo que tuve que hacer lo hice, y creo que más no me puedo arrastrar...
Antes pensaba: aquí estaré para siempre, pues no podré despegarme de tí,
pero ahora si: me he despegado.
El día que quieras mi mano no te la tenderé, haré como tú y girare la cabeza.
Me siento despreciada, crucificada por tí, aunque ni siquiera sé por que.
Si alguna vez me buscas, estaré aquí, quieta, como siempre,
pero no estaré eternamente... Piensalo.

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